Senadores Romanos y sus Pelucas de Lujo
Un senador entra al foro con una melena más espesa que la de un león joven—y ni un solo pelo es suyo.

Charles Le Brun — "The Jabach Family" (ca. 1660), public domain
Los senadores romanos odiaban quedarse calvos
Un senador entra al foro con una melena más espesa que la de un león joven—y ni un solo pelo es suyo. La calvicie en Roma gritaba vejez y decadencia política, así que los poderosos recurrían a las pelucas.
Cabello importado, pelucas de lujo, tenacillas al rojo vivo
Los romanos más ricos pagaban fortunas por pelucas de cabello real—y a veces lo traían de provincias lejanas. Los barberos las rizaban y moldeaban con tenacillas calientes, y las mejores engañaban hasta a los amigos cercanos. Hay pruebas arqueológicas de peines para pelucas y postizos en tumbas de la élite.
En la antigua Roma, quedarse calvo no solo era vergonzoso—era público. La élite combatía la calvicie con pelucas hechas de cabello real, a menudo traído de Germania o la India. Las mejores se moldeaban y rizaban con tenacillas calientes, y los ricos pagaban fortunas por ocultar la calva a la multitud.