Cincinato deja el arado por Roma
Un mensajero encuentra a Lucio Quincio Cincinato con las piernas hundidas en el campo—lo llaman a salvar Roma, aún cubierto de tierra.

Unknown — "Jaharis Byzantine Lectionary" (ca. 1100), public domain
Llamado desde la tierra.
Año 458 a.C. Roma está sitiada. Los senadores corren hasta la granja de Lucio Quincio Cincinato y lo encuentran encorvado sobre el arado. Cuando le declaran dictador, se limpia las manos, escucha la crisis y camina hacia la ciudad con su túnica de campesino.
Dictador por dieciséis días.
Con poder absoluto, Cincinato reúne a todo ciudadano capaz de cargar una lanza y marcha de noche. Al amanecer, rodea al enemigo y libera al ejército romano atrapado. Luego convoca al Senado, entrega el mando total y regresa en silencio a su pequeña granja.
El romano modelo—hasta hoy.
Cincinato pudo haber gobernado durante meses. En cambio, eligió el anonimato antes que el poder, convirtiéndose en el ideal mítico de la República. En tiempos de crisis, los romanos contaban su historia—el hombre que solo mandó cuando la ciudad lo necesitó, ni un segundo más.
Cincinato dejó su granja para ser dictador, salvó Roma en días y luego devolvió el poder para volver a su arado. Las leyendas romanas aún susurran su nombre cuando el poder tienta.