El incendio de la Biblioteca de Alejandría
Las llamas rozan los rollos de la biblioteca más grande del mundo—mientras los legionarios de César pelean por sus vidas afuera.

Théodore Rousseau — "The Forest in Winter at Sunset" (ca. 1846–67), public domain
Fuego entre los estantes.
En el 48 a.C., mientras Julio César luchaba por el control de Egipto, ordenó incendiar los barcos del puerto de Alejandría para bloquear la flota de Ptolomeo XIII. El fuego saltó de los muelles a la ciudad—y a la biblioteca más famosa del mundo.
Rollos convertidos en ceniza.
Nadie sabe cuánto se perdió exactamente. Las crónicas antiguas hablan de decenas de miles de rollos de papiro—matemáticas, filosofía, teatro—desvaneciéndose entre el humo. Más tarde culparon a César como el incendiario accidental de la civilización.
La pérdida sigue resonando.
Siglos después, la gente sigue hablando de lo que ardió esa noche. ¿Fue accidente? ¿Acto de guerra? Lo más probable: caos, pánico y el infortunio de que el mayor tesoro de la historia estuviera pegado a un puerto en llamas.
La pérdida de la biblioteca de Alejandría es leyenda, pero el fuego que la inició pudo ser un accidente de guerra: César mandó quemar los muelles para cortar a sus enemigos. Nadie imaginó qué más iba a arder.