Cleómenes y el Incendio de Argos
Imagínate: las llamas rozando el santuario, mujeres de Argos escondidas dentro, y un rey espartano dando vueltas fuera con antorchas y una sonrisa de psicópata.

Exekias — "Terracotta neck-amphora (jar) with lid and knob (27.16)" (ca. 540 BCE), public domain
Un refugio convertido en trampa.
Tras la victoria espartana en Sepeia (494 a.C.), cientos de supervivientes de Argos, sobre todo mujeres, se refugiaron en un bosque sagrado. Cleómenes ordenó rodear el templo de leña. Y con una sangre fría brutal, lo mandó quemar.
Ni los dioses miran.
Mientras las llamas devoraban el santuario, los de dentro morían quemados o a espada si intentaban huir. Heródoto cuenta que Cleómenes acabó loco y exiliado, como aviso de que no todas las victorias salen gratis. ¿Hasta dónde llegarías tú por ganar?
En plena guerra contra Argos, el rey Cleómenes de Esparta mandó prender fuego a un santuario con cientos de personas dentro, la mayoría mujeres. Por ganar, cruzó una línea sagrada y hasta sus colegas fliparon.