Cementerios de Mascotas en la Antigua Roma
Arqueólogos en Roma han encontrado cementerios enteros para mascotas queridas—perros, monos, hasta pájaros, enterrados con cuidado y recuerdos de cariño.

Unknown — "Marble torso of Eros" (1st or 2nd century CE), public domain
Los romanos enterraban a sus mascotas con amor
Arqueólogos han desenterrado cementerios de mascotas a las afueras de la antigua Roma: hileras ordenadas de tumbas animales, algunas con juguetes, collares o platos. Había de todo, desde perritos falderos hasta monos y pájaros cantores—cada uno mostrando señales de un entierro individual y cuidadoso.
El duelo grabado en piedra, no solo para humanos
Muchas lápidas llevan inscripciones personales: 'A la pequeña Margarita, mi paloma.' Algunas incluso muestran retratos tallados de la mascota perdida. Para las familias romanas, los animales no eran solo propiedad—se les lloraba, se les recordaba y se les daba un lugar junto a las tumbas humanas.
Los romanos lloraban a sus animales, dejando tejas inscritas y ofrendas en sus tumbas. Algunas lápidas suenan a despedidas sinceras: 'A Helena, el gorrión, la más dulce del mundo.' El amor por los animales no es invento moderno; el duelo quedó grabado en piedra hace dos mil años.