Catón el Joven y la libertad
«Prefiero morir antes que ser gobernado por un tirano.» — Catón el Joven, marcando la línea en la arena.

Christoffer Wilhelm Eckersberg — "A Section of the Via Sacra, Rome (The Church of Saints Cosmas and Damian)" (ca. 1814–15), public domain
Una línea que ningún caudillo cruzaría.
Plutarco, en la Vida de Catón el Joven, recoge sus palabras: «Μᾶλλον αἱροῦμαι τεθνάναι ἢ καθ᾽ ἑνὸς ἀνδρὸς ἀρχὴν ζῆν.» — «Prefiero morir antes que vivir bajo el mando de un solo hombre.» Catón lo dijo cuando la guerra civil se cerraba sobre él y César tomaba Roma por la fuerza.
Libertad o nada.
Catón fue el defensor inflexible de la República, negándose a arrodillarse ante César incluso cuando sus aliados lo abandonaban. Para Catón (y para los estoicos), la libertad vale más que la seguridad, la comodidad o incluso la vida. Algunos lo llamaron terco; otros, el último hombre honesto de Roma.
El hombre que no se dejó romper.
Catón murió en Útica por su propia mano antes que aceptar el perdón de César. Su muerte se volvió leyenda: un símbolo para generaciones que creyeron que la virtud solo se prueba al filo de la navaja. Hasta sus enemigos tuvieron que respetar su postura.
Catón no hablaba en metáforas: eligió la muerte antes que someterse a César. Para él, la libertad cortaba más que cualquier espada.