¿Eran siempre blancas las togas romanas?
En todas las pelis romanas, los senadores y ciudadanos llevan togas blancas relucientes, como si toda la ciudad hiciera la colada a diario.

Were Roman Togas Always White?, public domain
¿Blanco puro? No tan rápido.
Todos imaginan el mundo romano cubierto de togas blancas cegadoras, senadores y ciudadanos brillando bajo el sol italiano. Hollywood lo refuerza y los libros de texto rara vez lo corrigen. Es icónico—y totalmente falso.
La toga marcaba estatus, no destreza con la colada.
La clásica 'toga pura' era de lana sin teñir, reservada para ciudadanos varones comunes. Los senadores lucían una ancha franja púrpura (toga praetexta), los ricos llevaban versiones con bordes de colores y los de luto vestían togas oscuras. Los generales triunfadores desfilaban con la deslumbrante toga picta púrpura—digna de dioses. El arcoíris del rango romano se tejía en lana, no en lejía.
¿Por qué el blanco se nos quedó grabado?
Las estatuas antiguas, despojadas de sus pigmentos por el tiempo, nos dejaron un mundo de mármol pálido. Los artistas posteriores, obsesionados con la pureza y la virtud romana imaginada, pintaron el pasado de blanco. La ciudad real se parecía más a un desfile de moda que a un anuncio de detergente.
Las togas romanas venían en muchos colores y adornos—rayas púrpuras para senadores, púrpura intenso para triunfos, incluso negro para el luto. La famosa toga blanca era especial, no la norma.