Escupir para alejar el mal
En la Atenas antigua, alguien halaga a tu bebé—y tú escupes tres veces al suelo.

Achilles Painter — "Terracotta lekythos (oil flask)" (445-435 BCE), public domain
Escupir por seguridad, no por grosería
En la Grecia antigua, si alguien elogiaba a tu hijo o tu belleza, la respuesta educada no era solo 'gracias'. Te inclinabas y escupías tres veces—justo al suelo, a tus pies.
Superstición en lo cotidiano
No era solo cosa de viejas. Escritores como Teócrito mencionan el escupir para alejar el mal de ojo. Los cumplidos podían tentar a los espíritus celosos, así que un escupitajo rápido servía de escudo—sobre todo para bebés o recién casados.
Los griegos creían que un cumplido podía atraer celos o malos espíritus, así que escupían para protegerse.