Plinio el Viejo y la erupción del Vesubio
El humo hierve sobre el Vesubio. Plinio el Viejo ordena su galera hacia el fuego, no lejos de él.

Pliny the Elder and the Eruption of Vesuvius, public domain
Hacia la ceniza, no en fuga.
Las llamas se disparan desde el Vesubio. Plinio el Viejo, almirante y naturalista romano, ve el cielo volverse negro de cenizas. En vez de huir como los demás, ordena a su flota cruzar la bahía de Nápoles—directo al desastre.
La ciencia frente a la catástrofe.
Según cuenta su sobrino, Plinio fue a rescatar amigos atrapados en Stabiae y a observar la erupción de cerca. Llovía ceniza, el aire se espesaba. Plinio se desplomó en la orilla, vencido por los gases. Sus compañeros escaparon. El cuerpo de Plinio apareció al día siguiente—todavía aferrado a su manto.
El último capítulo de un naturalista.
Gracias a su curiosidad y coraje, tenemos el primer relato detallado de una erupción volcánica. Las cartas de Plinio el Joven convirtieron el terror en ciencia. A veces, las mejores historias de la historia vienen de los que corren hacia el fuego.
Mientras todos huían de Pompeya, Plinio el Viejo corrió hacia el peligro—intentando salvar amigos y estudiar la erupción. Nunca salió de allí.