El saqueo de Delfos: griegos vs. galos
El trueno partió el cielo cuando los galos cargaron contra Delfos—buscando tesoros sagrados e inmortalidad.

The Sack of Delphi: Greeks vs. Gauls, public domain
Tormenta en el ombligo del mundo
En 279 a.C., una horda de galos rugió hacia el centro de Grecia, hambrientos por el oro de Delfos. Al llegar a los escalones de mármol del Oráculo, se juntaron nubes, retumbó el trueno y una granizada azotó a los invasores—el momento, tan preciso, parecía casi divino.
¿Dioses o simple suerte?
Escritores antiguos como Pausanias decían que el propio Apolo desató la destrucción: rocas rodaron desde el monte Parnaso, aparecieron figuras fantasmales y los galos entraron en pánico y huyeron. Los historiadores modernos sospechan que el clima (y la guerra de guerrillas) pesaron más que los milagros, pero la historia se volvió un monumento al poder del santuario.
Cuando la fe se vuelve historia
Delfos se salvó—y su leyenda creció aún más. A veces, la diferencia entre un milagro y una tormenta afortunada es lo que la gente decide creer.
Los galos, hambrientos de botín, atacaron el santuario de Apolo—y los griegos juraron que los dioses mismos pelearon, desatando una tormenta que dispersó a los invasores y salvó el templo. Leyenda e historia se mezclan en la niebla de la montaña.