Un día como hoy: la Batalla del Eurimedonte
Finales de julio, 469 a.C.: trirremes atenienses remontan el lodoso Eurimedonte—arqueros persas, pillados por sorpresa, corren en pánico.

Unknown — "Marble grave stele of a little girl" (ca. 450–440 BCE), public domain
Atenas asalta las orillas.
Finales de julio, cerca de la desembocadura del Eurimedonte—la flota de Cimón avanza, espolones de bronce cortando el agua. Los persas, que esperaban un asedio, se ven forzados a una batalla abierta y desesperada. El olor a humo y barro se mezcla con gritos persas y alaridos griegos.
Persia derrotada dos veces en un día.
Primero, los griegos destrozan la flota persa. Luego, mientras los supervivientes apenas pisan tierra, los hoplitas de Cimón cargan y aplastan también al ejército terrestre. La doble victoria es total—el dominio ateniense del Egeo queda sellado, por ahora.
Un momento de arrogancia ateniense.
Las fuentes antiguas ven el Eurimedonte como un giro: Atenas, eufórica, empieza a mirar no solo hacia el este, sino hacia dentro—al poder que ahora tiene sobre sus aliados, y a las tentaciones que eso trae.
La victoria en el Eurimedonte destrozó el poder persa en Asia Menor—Atenas nunca se sintió tan confiada, ni tan peligrosa, como ahora.