Un día como hoy: La caída de Mesalina
30 de abril del 48 d.C.: La emperatriz Mesalina huye entre los jardines de Roma—al anochecer, está muerta.

Unknown — "Bronze shallow bowl" (ca. 2nd century BCE–2nd century CE), public domain
Una emperatriz a la fuga.
30 de abril del 48 d.C.: La esposa del emperador Claudio se esconde en los Jardines de Lúculo. Acusada de conspiración y bigamia, el destino de Mesalina no lo decide su marido, sino unos funcionarios del palacio con una espada en la mano.
Muerte entre las sombras del jardín.
Cuenta Tácito que, cuando llegó el verdugo, Mesalina intentó quitarse la vida. Pero le tembló la mano—y el centurión terminó el trabajo. La emperatriz de Roma cayó en silencio, su nombre convertido en leyenda y advertencia.
El imperio no se detiene.
Al amanecer, la ciudad sigue como si nada. Las estatuas de Mesalina desaparecen. En Roma, hasta una emperatriz puede ser borrada de la noche a la mañana.
La ejecución de Mesalina no fue solo un escándalo palaciego—fue una lección brutal sobre lo peligroso que era tener poder, y ser mujer, en el corazón del imperio.