Cicerón sobre la amistad y la verdad
«Alter ego est amicus.» Cicerón, amenazado de exilio, escribe una frase que sobrevive a todos los cargos y guerras.

Joseph Wright (Wright of Derby) — "Virgil's Tomb by Moonlight, with Silius Italicus Declaiming" (1779), public domain
Un alma en dos cuerpos.
Cicerón, en Laelius de Amicitia (Sobre la Amistad, sección 21), declara: «Alter ego est amicus.» — "Un amigo es, por decirlo así, un segundo yo." No es adulación de político, sino un raro destello de sus ideales más íntimos.
Por qué Cicerón confiaba en la amistad por encima de todo.
La política romana era una carnicería. Las traiciones caían más rápido que la lluvia de primavera. Cicerón creía que solo la amistad verdadera—basada en la virtud y la honestidad—podía sobrevivir al caos. Para él, un amigo real era una extensión de tu propia conciencia: alguien que ve lo mejor y lo peor de ti, y se queda.
Abogado, exiliado, ser humano.
Cicerón sobrevivió a asesinos, juicios corruptos y guerra civil. Escribía cartas a sus amigos incluso cuando los rivales le pisaban los talones. Hoy, su frase sobre la amistad resiste más que cualquier ley que promulgó.
Cicerón vio aliados volverse enemigos y fortunas cambiar, pero la amistad—honesta y rara—fue lo que elogió por encima de cualquier triunfo. Si tienes un amigo de verdad, Cicerón te consideraría rico.