Un día como hoy: El calendario romano en juego
El 28 de junio en la Roma republicana no siempre era 28 de junio. El calendario era un juguete político: las fechas se estiraban, encogían o cambiaban según el capricho de un sacerdote.

Anton Raphael Mengs — "Johann Joachim Winckelmann (1717–1768)" (ca. 1777), public domain
El calendario como arma política.
Un 28 de junio, la mayoría de los romanos modernos ni reconocerían la fecha. Antes de Julio César, el calendario romano era tan poco fiable que los meses se manipulaban para fines políticos. Los sacerdotes controlaban el tiempo—y con él, las elecciones, los juicios, hasta el precio del pan.
Juegos de poder con el año romano.
Los pontífices podían meter o quitar días, alargando el mandato de un magistrado o recortando el de un rival. Esta confusión mantenía a la élite en el poder y al resto adivinando. ¿El resultado? Un año que a veces se descarrilaba tanto que las fiestas de la cosecha caían en pleno invierno.
Julio César pone orden en el caos.
En el 46 a.C., César impuso orden con el calendario juliano. Por primera vez, el 28 de junio tenía un significado fijo—al menos mientras los emperadores respetaran las reglas.
Antes de la reforma de Julio César, el año romano era impredecible—y tener el control del calendario era tener el destino de la República en la mano.