Un día como hoy: Lemuria—La noche de los muertos inquietos en Roma
7 de mayo, medianoche: los romanos se levantan descalzos, lanzan habas negras—y espantan fantasmas en la primera noche de Lemuria.

Paul Gauguin — "Ia Orana Maria (Hail Mary)" (1891), public domain
La noche romana pertenece a los muertos.
A medianoche del 7 de mayo, cada padre romano se levantaba descalzo y en silencio, lanzando habas negras por encima del hombro mientras recorría la casa. El objetivo: mandar a los lemures—los espíritus inquietos de la familia—de regreso al inframundo. Sin lámparas, sin música. Solo el sonido de las habas cayendo al suelo y una oración susurrada: ‘Con estas las envío, con estas me libero a mí y a los míos.’
Rituales, miedo y el precio del olvido.
Los romanos creían que el descuido traía problemas—almas inquietas, cosechas arruinadas, pesadillas en la puerta. Lemuria era su exorcismo anual: nueve habas negras por cada fantasma, conjuros repetidos y, al final, golpear bronce para espantar a los rezagados. Apenas salía el sol, silencio otra vez. Los vivos estaban a salvo—por ahora.
La Lemuria era la noche más embrujada de Roma: los jefes de familia recorrían su casa a oscuras, haciendo rituales para alejar a los espíritus vengativos de sus antepasados.