El Mito del Fuego Griego
El 'fuego griego' no era un arma de espartanos ni atenienses. Ni siquiera viene de la Grecia antigua.

John Finlay — "Side Chair" (1815–20), public domain
Imagínalo: líquido en llamas sobre mares antiguos.
Todos los documentales y memes ponen el fuego griego en manos de griegos con casco—chorros ardientes lanzados desde trirremes. Lo pintan como el arma secreta de Atenas, el terror de las flotas persas. Pero esa imagen es puro cuento.
La realidad: un superarma bizantina.
El fuego griego apareció en el siglo VII d.C., casi mil años después del Partenón. Los bizantinos, defendiendo Constantinopla, lo lanzaban con sifones contra barcos árabes. Su fórmula se perdió, pero los griegos originales nunca vieron ni una gota. No hay pruebas de que lo usaran hoplitas ni héroes homéricos.
¿Cómo nació este mito?
La culpa es del nombre. Los cronistas medievales lo llamaron 'fuego griego' porque era de los bizantinos, que hablaban griego. El apodo se quedó, y siglos de escritores mezclaron Atenas con Constantinopla. Ahora, hasta los libros de texto confunden la cronología.
El fuego griego fue un invento bizantino del siglo VII d.C.—siglos después de los griegos clásicos. Ningún hoplita lo usó jamás en batalla.