La desintegración del emperador Galieno
Un emperador romano perdió la mitad de su imperio—mientras sus propios generales conspiraban a sus espaldas.

Unknown — "Wall painting on black ground: Aedicula with small landscape, from the imperial villa at Boscotrecase" (last decade of the 1st century BCE), public domain
Emperador rodeado de enemigos
En los años 260 d.C., Galieno se despertaba con noticias de ejércitos bárbaros cruzando las fronteras, generales rebeldes gobernando en la Galia y Siria, y hasta aliados conspirando en las sombras. El Imperio Romano se deshacía—literalmente.
Un trono sobre arenas movedizas
Galieno veía cómo las provincias se le escapaban: Póstumo declaró un 'Imperio Galo' independiente en Occidente, mientras la reina Zenobia de Palmira se adueñaba de Oriente. Aun así, Galieno contraatacó, sofocando rebelión tras rebelión con soldados en los que apenas podía confiar.
Muerte durante un asedio
En el 268, mientras sitiaba una fortaleza rebelde cerca de Milán, Galieno fue atraído fuera de su tienda y apuñalado por sus propios oficiales. Nada de última resistencia heroica—solo un asesinato silencioso en la noche y un imperio colgando de un hilo.
Galieno intentó sostener un imperio que se desmoronaba, rodeado de traidores y provincias rebeldes. Al final, su asesinato no fue un golpe de Estado épico, sino el colapso de un sistema por todos lados.