El Último Ferry de Eubea
Un ejército ateniense entero huyó por mar—en barcas de pesca y barriles, desesperados por dejar atrás a los espartanos.

Jacques Louis David — "The Death of Socrates" (1787), public domain
Éxodo nocturno desde Eretria
Cuando los espartanos entraron en Eretria en el 411 a.C., el pánico se apoderó de la ciudad. Los atenienses quedaron aislados, con solo una franja de agua entre la vida y la muerte. En el caos, soldados, ciudadanos e incluso esclavos abarrotaron los muelles—cualquier cosa que flotara era una tabla de salvación.
Una ciudad huye de noche
Las fuentes antiguas describen una noche sin luna iluminada por antorchas. Los ferris salían sobrecargados, algunos se aferraban a maderos o barriles, los gritos de madres buscando a sus hijos se ahogaban entre los remos en el agua negra. Al amanecer, los espartanos entraron en una ciudad fantasma—vacía en cuestión de horas.
El precio del miedo
Los supervivientes atenienses regresaron a Atenas maltrechos y sin confianza. El cruce en ferry se volvió símbolo de lo rápido que una ciudad puede desmoronarse—y de lo cerca que el mundo antiguo vivía siempre del desastre.
La caída de Eretria destrozó la confianza ateniense. Sus ciudadanos escaparon a medianoche—tan apretados en los ferris que algunos intentaron cruzar el estrecho a nado.