Los atenienses enterraban bebés en ánforas de barro
En la Atenas antigua, las ánforas de aceite servían también como tumbas para bebés—apiladas por docenas bajo las calles de la ciudad.

Unknown — "Terracotta neck-amphora (jar)" (ca. 510 BCE), public domain
Tumbas de bebés en ánforas de barro
Arqueólogos en Atenas encontraron hileras de grandes ánforas de cerámica—conteniendo huesos de bebés. Estos recipientes, pensados para aceite o vino, se convirtieron en los primeros ataúdes infantiles de la ciudad.
Enterrados bajo las calles
A menudo, las ánforas se ocultaban bajo casas o caminos, sin marca ni señal. Los bebés atenienses que morían demasiado pronto para tener tumba propia eran depositados en estos sepulcros improvisados—a veces con una cuenta o un amuleto.
Las excavaciones revelaron capas de huesos diminutos dentro de ánforas, a veces bajo casas o caminos. La mayoría de los bebés nunca tuvo lápida ni ceremonia—solo un entierro rápido, sin nombre. Los arqueólogos hallaron ofrendas junto a los restos: una cuenta de vidrio, una joyita. La vida en Atenas era bulliciosa y luminosa, pero la muerte, para muchos, llegaba callada y veloz.