Hoy en la Historia: Comienzan los Días de Perro en Atenas
A finales de junio, los atenienses sentían cómo el sol apretaba. La estrella Sirio estaba a punto de salir—anunciando los sofocantes ‘días de perro’ del verano griego.

Penthesilea Painter — "Terracotta pyxis (box)" (ca. 465–460 BCE), public domain
Sirio asoma, Atenas suda.
A finales de junio, los atenienses vigilaban el cielo del amanecer buscando un destello—la primera salida heliaca de Sirio. Su aparición avisaba que empezaba la temporada más calurosa e inquieta. Los ‘días de perro’ daban miedo: fiebres, sequía y mal genio al mínimo roce.
Rituales para sobrevivir.
Los griegos antiguos ajustaban su rutina: evitaban el sol del mediodía, ofrecían sacrificios a Helios y Apolo, y rezaban por una brisa. Las historias advertían que hasta los perros enloquecían y el vino se agriaba cuando Sirio ardía en el cielo.
Una ola de calor con mordida mítica.
Los días de perro siguen vivos en nuestro idioma. Para los atenienses, no era solo el clima—era un reto de los dioses, cuando la razón y la salud amenazaban con derretirse.
Para los griegos antiguos, la salida de Sirio marcaba las semanas más calurosas y peligrosas del año. Los campos se marchitaban, los ánimos se crispaban y los rituales cambiaban para calmar a los dioses y protegerse de las fiebres.