Amuletos y Magia en el Embarazo Romano
Bajo los suelos de las casas romanas, los arqueólogos siguen encontrando muñequitos de plomo y huesos tallados, escondidos a propósito.
Maya artist(s) — "Figure with conical headdress and shield" (600–800 CE), public domain
Amuletos escondidos bajo el suelo
Bajo las casas romanas, los arqueólogos encuentran mini amuletos—muñecos de plomo, huesos tallados, puños cerrados—escondidos bajo el suelo, cerca de las camas o en las puertas. No se cayeron por accidente: los ponían ahí a posta, solo lo sabía la familia.
Proteger antes que entender
Los romanos temían el parto más que casi cualquier cosa. La magia era su seguro. Estos talismanes—a veces bebés envueltos, a veces falos—protegían a las madres de espíritus como la strix (bruja nocturna) y ayudaban a que la suerte estuviera de su lado. Los hallazgos arqueológicos cuadran con lo que cuentan los textos antiguos: era lo más normal del mundo.
Eran amuletos de embarazo, ocultos para proteger a mujeres y bebés de los malos espíritus. Los romanos creían que las amenazas mágicas solo se combatían con magia—y más aún en el parto, que era una lotería mortal. Algunos tenían forma de bebés envueltos, otros de puños cerrados o falos—cuanto más raro, mejor para espantar la mala suerte.