Un día como hoy: muere Virgilio en Brundisium
19 de septiembre del 19 a.C.: Virgilio—el hombre que le dio a Roma su épica—muere en la costa sur. ¿Su última voluntad? Quemar la Eneida.

Rembrandt (Rembrandt van Rijn) — "Aristotle with a Bust of Homer" (1653), public domain
El último deseo de un poeta, ignorado.
El 19 de septiembre del 19 a.C., el poeta Virgilio muere en el puerto de Brundisium tras regresar de Grecia. Consumido por la enfermedad, suplica a sus amigos que quemen la Eneida inacabada—la epopeya que debía ser la respuesta romana a Homero.
Augusto no deja que arda.
Augusto interviene, ignora la súplica de Virgilio y ordena publicar el poema. La Eneida se convierte en la épica nacional de Roma—una historia a la que cada romano podía aferrarse, palabra por palabra.
Inmortalidad, le guste o no.
El deseo de Virgilio de pasar desapercibido se esfumó. Sus versos resonaron en las aulas y palacios imperiales durante siglos. A veces, la obra sobrevive a su creador—quiera él o no.
La muerte de Virgilio marcó el fin de una era para la literatura romana. Su Eneida, inconclusa, solo sobrevivió porque Augusto se negó a dejar que su obra maestra pereciera con él.