Hoy en la Historia: Fiebre de Cosecha
Finales de septiembre, a las afueras de Roma—el aire se espesa con polvo y el retumbar de carretas de bueyes. Es tiempo de cosecha, y cada campo está en movimiento.

Unknown — "Bronze statuette of a pantheress" (1st–2nd century CE), public domain
Grano, sudor y esperanza frenética.
A finales de septiembre, los campesinos romanos trabajan de sol a sol—las hoces brillan, las carretas crujen bajo el peso de las gavillas y cada granero se llena del olor punzante del trigo recién cortado. Los comerciantes de la ciudad estiran el cuello hacia el horizonte, rezando por cielos despejados y carretas cargadas. Una tormenta puede convertir el banquete en hambre.
Alimentar a una ciudad de un millón de bocas.
El apetito de Roma es monstruoso. Un solo día de retraso en la cosecha se siente desde los campos hasta las colas del pan en la ciudad. La annona—el suministro de grano—se vuelve la obsesión de todos. Livio cuenta disturbios en los años malos, cuando los muelles del Tíber están vacíos y la desesperación acecha.
Esta semana, el suministro de grano de la ciudad pende de un hilo. El campo corre contra las lluvias de otoño para llenar los graneros de Roma antes del invierno.