Tuccia y el tamiz de la inocencia
Acusan a una virgen vestal de romper su voto y le ordenan probar su castidad—con un tamiz y un río.

Unknown — "Garnet intaglio: Romulus, Remus, and the She-Wolf" (2nd century BCE–3rd century CE), public domain
Juicio con tamiz.
Si una virgen vestal perdía la castidad, la enterraban viva. A Tuccia, acusada por sus enemigos, le ordenaron llevar agua del Tíber al templo de Vesta usando un tamiz—una prueba imposible, salvo que los dioses intervinieran.
¿Milagro o desafío ingenioso?
Plinio y otros escritores romanos cuentan que el tamiz retuvo milagrosamente el agua, demostrando su inocencia. Fuera truco o ayuda divina, la multitud miró boquiabierta mientras Tuccia avanzaba, brazos firmes, sin derramar ni una gota.
Un símbolo durante siglos.
La historia de Tuccia se volvió un icono romano—prueba de que los dioses cuidan a los puros y advertencia para quien quiera destruir una reputación por política.
Tuccia, con la muerte acechando, llevó agua en un tamiz desde el Tíber hasta el templo. La multitud esperaba un milagro—o un escándalo.