Trirremes atenienses: no remaban esclavos
En todas las pelis, los trirremes atenienses avanzan a base de esclavos encadenados sudando en los remos. Eso es Hollywood, no historia.

Painter of the Woolly Satyrs — "Terracotta volute-krater (bowl for mixing wine and water)" (ca. 450 BCE), public domain
¿Remaban esclavos en las trirremes griegas?
La imagen de blockbuster está en todas partes: esclavos encadenados, espaldas brillando de sudor, arrastrando barcos de guerra atenienses por el azul. Esclavos impulsando la democracia—irónico, pero familiar. Solo que las fuentes antiguas cuentan otra historia.
Los remeros eran ciudadanos.
Heródoto y Tucídides dan nombres: los remeros de la marina ateniense eran hombres libres, a menudo de la clase censal más baja. Remar era duro, requería destreza—peligroso, pero muy respetado. En el 480 a.C., en Salamina, fueron ciudadanos los que salvaron Atenas tirando del remo, no esclavos.
Culpa de los pintores renacentistas (y de Ben-Hur).
El mito del esclavo al remo despegó siglos después, con artistas buscando miseria dramática y cineastas queriendo espectáculo. En la Atenas real, los ciudadanos sabían: el mar era su campo de batalla—y el remo, un arma de democracia.
Las poderosas trirremes que ganaron en Salamina las remaban ciudadanos libres—a veces los más pobres, pero ciudadanos al fin. Atenas literalmente ponía su democracia en las manos (y espaldas) de su gente.