Fragmenta.
Dato·Roma Antigua·Roma Imperial, siglos I–III d.C.

Tinte de pelo romano: DIY y peligroso

Las romanas se decoloraban el pelo con grasa de cabra y cenizas de haya—y luego tapaban el olor con perfume.

Tinte de pelo romano: DIY y peligroso

Unknown — "Wall painting fragment from the north wall of Room H of the Villa of P. Fannius Synistor at Boscoreale" (ca. 50–40 BCE), public domain

Grasa de cabra y cenizas para el rubio

La belleza romana venía con riesgos. Para aclararse el pelo, las mujeres mezclaban grasa de cabra con ceniza de haya quemada y se untaban la cabeza hasta que el cuero cabelludo picaba. El proceso apestaba a humo, pero la moda del rubio—copiada de esclavas germánicas—era imparable.

Quemaduras y perfumes para disimular

Arqueólogos han encontrado horquillas, tarros de tinte y hasta recetas escritas por Ovidio con estos brebajes caseros. La mezcla podía quemar la piel y dejar el pelo quebradizo, así que los perfumistas romanos creaban aceites potentes para tapar el desastre. Un buen día de pelo, versión antigua, era sobrevivir al dolor y al aroma persistente a ganado.

La moda podía ser peligrosa en la antigua Roma. Recetas y pinturas muestran a las romanas haciendo de todo por un rubio perfecto, aunque les ardiera el cuero cabelludo y olieran a humo y animal. La peluquería moderna no tiene nada que envidiarle al tocador romano—salvo, quizá, la ventilación.

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