¿Usaban los actores griegos máscaras gigantes?
Cada tragedia griega llevaba una máscara tallada y sobredimensionada—expresión fija, boca enorme, casi caricaturesca.

Painter of the Woolly Satyrs — "Terracotta volute-krater (bowl for mixing wine and water)" (ca. 450 BCE), public domain
La máscara que se tragaba al actor.
Nos imaginamos a cada actor griego oculto tras una máscara enorme—mirada vacía y boca abierta, el emoji original. Los libros de texto y las películas siguen con esa idea, mostrando rostros casi monstruosos.
Hechas para la claridad, no para la risa.
Las máscaras reales del teatro griego, halladas en excavaciones y pintadas en vasijas, se ajustaban al rostro y amplificaban la emoción, no la tapaban. Las auténticas (echthems, de barro halladas en lugares como Corinto) muestran rasgos pensados para la escena—expresiones claras y aberturas suficientes para que la voz del actor llegara lejos. Nada de cabezas de carroza como en la cultura pop.
Un mito hecho para el espectáculo.
El mito del tamaño creció cuando los historiadores intentaron explicar cómo los atenienses veían emociones desde tan lejos. Pero escritores antiguos como Pólux y los pintores de vasijas nos dan pistas reales: estilizadas, sí, pero humanas, no caricaturas.
Las máscaras del teatro griego eran expresivas, pero no absurdamente grandes ni de dibujo animado. Los hallazgos muestran que estaban hechas para actuar y resonar, no para exagerar la comedia.