Un Día Como Hoy: El Supplicia Canum
3 de junio en Roma: Cientos de perros desfilan por la ciudad en una procesión lúgubre—castigados por quedarse callados durante una catástrofe.

Unknown — "Three-handled jug with relief medallions" (late 2nd–early 3rd century CE), public domain
Un desfile de vergüenza por no ladrar.
El 3 de junio, los romanos llevaban a cabo un ritual anual de lo más extraño: docenas de perros desfilaban por las calles, amordazados y atados a un marco de madera burdo, mientras la multitud los abucheaba. Al mismo tiempo, los gansos mimados viajaban en alto sobre cojines púrpura.
Una deuda con los galos, pagada en público.
¿La razón? Hace siglos, cuando los galos asaltaron el Capitolio, los gansos sagrados graznaron y salvaron Roma—mientras los perros guardianes dormían. Así que, cada año, los perros cargaban el castigo por su silencio, y los gansos recibían el agradecimiento de la ciudad a todo lujo.
Memoria con dientes... y plumas.
El Supplicia Canum no era solo teatro animal. Era la historia convertida en espectáculo—una advertencia de que la vigilancia y la lealtad sobreviven al momento, y de que Roma jamás olvida una deuda, ni siquiera con un ganso.
Cada año, los romanos celebraban el Supplicia Canum: los perros eran exhibidos en desgracia por la falla de sus antepasados durante el saqueo de Roma, mientras los gansos sagrados paseaban en honor por haber dado la alarma.