Un día como hoy: Inquietud de finales de verano en Atenas
29 de agosto en Atenas: el sol sigue quemando, el aire se espesa de polvo y los campesinos miran el horizonte buscando nubes.

Unknown — "Marble female figure" (4500–4000 BCE), public domain
La ciudad suda y espera.
A finales de agosto, los campesinos atenienses miraban el cielo pidiendo clemencia. El grano ya estaba recogido, los olivos y las higueras pesaban de fruto, pero sin lluvia solo quedaban caminos polvorientos y gargantas secas. La ciudad se refugiaba en las sombras mientras las calles quedaban vacías bajo el sol que no perdonaba.
Calor inquieto, corazones inquietos.
Con poco que hacer en el campo, los hombres vagaban por el ágora, los ánimos cortos y las discusiones más afiladas. Hasta los filósofos buscaban sombra—otro día abrasado por el verano griego, con la promesa de brisas frescas siempre fuera de alcance.
A finales de agosto, los atenienses estaban al límite: los campos se agrietaban, los ánimos se tensaban y la ciudad se marchitaba esperando el alivio del otoño.