¿Era el Senado romano la ley suprema?
Imaginamos al Senado romano como el poder absoluto—la ley, la voz de Roma, inmortal y sagrada.

Unknown — "Crouching Lion" (ca. 5th–3rd century BCE), public domain
¿El Senado, trono del poder romano?
Todos los documentales y pelis de romanos ponen al Senado en el centro—la última palabra en política, guerra y paz. Senadores en su sala de mármol, decidiendo el destino del mundo. Pero el poder del Senado, fuera del cine, estaba lleno de trampas.
Los decretos del Senado no eran ley.
En la Roma republicana, los 'senatus consulta' eran, técnicamente, solo consejos para los magistrados. Las leyes venían de las asambleas populares—ciudadanos votando en enormes reuniones al aire libre. Más tarde, los emperadores mantuvieron el Senado de adorno, pero gobernaban a golpe de decreto. La ley real se escribía en otro sitio.
¿Cómo nació el mito?
Los propios romanos alimentaron la ilusión, y políticos posteriores, desde la Italia renacentista hasta Estados Unidos, pintaron al Senado como cuna de la democracia. En realidad, era más club que tribunal.
Las decisiones del Senado eran, en realidad, solo consejos—el poder real estaba en las asambleas populares, los magistrados y, más tarde, los emperadores. La ilusión de la supremacía senatorial es mezcla de propaganda romana y nostalgia política posterior.