Muerte en la Curia: Saturnino y la Multitud
La sangre salpicó las paredes del Senado cuando los senadores aplastaron a su propio colega con tejas—la política romana, sin filtro.

Gustave Moreau — "Oedipus and the Sphinx" (1864), public domain
Asesinato en el Senado
En el año 100 a.C., Lucio Apuleyo Saturnino—populista, agitador, legislador—se atrincheró en el Senado con sus seguidores mientras sus enemigos rodeaban el edificio. Los senadores, desesperados y furiosos, arrancaron tejas del techo y las lanzaron hacia abajo.
La multitud sustituye al debate
Cuando las palabras y las leyes se derrumbaron, los viejos del Senado se convirtieron en verdugos. Saturnino fue apaleado y apedreado hasta la muerte allí mismo, en la Curia. No fue solo una pelea. Era una señal: el juego político en Roma tenía reglas nuevas, escritas en sangre.
Un precedente de violencia
El cuerpo fue arrastrado fuera. Nadie pagó por ello. Desde entonces, a Roma le resultó más fácil imaginar la política como cuestión de supervivencia, no de persuasión. Las grietas de la República se volvieron fracturas.
El final violento de Saturnino no fue una rareza. Marcó un precedente—cuando las palabras fallaban, los puños y las piedras decidían la política de Roma. La República ya nunca volvería a sentirse segura.