Sartenes antiadherentes romanas: la cerámica con toque de teflón
Un cocinero romano raspa un pescado de una sartén rojo sangre—la comida se desliza, sin pegarse, sin desastre.

Scipione Pulzone (Il Gaetano) — "The Lamentation" (1593), public domain
Sartenes romanas que no pegaban nada
En una cocina romana, una sartén de barro brilla con un rojo vidrioso. El cocinero levanta el pan de la superficie—sin corteza quemada, sin necesidad de raspar.
Terra sigillata: cerámica de alta tecnología
Esta cerámica, llamada terra sigillata, se cocía tan caliente y se pulía tan suave que la comida apenas se pegaba, incluso tras asar, hervir o hornear. Los arqueólogos hallaron raspaduras y restos en los bordes—casi nunca en el centro.
Los arqueólogos la llaman "terra sigillata": cerámica fina y brillante, usada por todo el Imperio. ¿El secreto? Arcilla cocida a temperaturas altísimas y un acabado vidriado que la hacía sorprendentemente antiadherente. Los análisis químicos muestran que apenas queda residuo de comida. Los romanos no tenían teflón, pero las cocinas de élite estaban llenas de estas sartenes de alta tecnología.