Safo: Fragmentos de Fuego
De miles de versos, solo queda un poema de Safo casi entero. Todo lo demás, cenizas.

Unknown — "Head of a Young Woman" (25–1 BCE), CC0
Casi todo quemado, uno sobrevive
Miles de versos de Safo—desaparecidos. Sacerdotes y el paso del tiempo fueron a por sus poemas. Hoy solo queda una pieza casi entera, ardiendo de deseo por una mujer al otro lado de la sala. El resto son cenizas y cachos sueltos.
Una voz que no se dejó borrar
Safo no cantaba para reyes ni dioses, sino para un círculo de mujeres en Lesbos. Sus palabras son demasiado afiladas, demasiado sinceras para que gusten a todos. Los griegos la llamaron la Décima Musa, aunque luego censuraron o perdieron casi todo lo suyo.
El poder de un verso que sobrevive al tiempo
A veces basta una estrofa. Su voz todavía pica, todavía susurra secretos que el mundo antiguo intentó tapar. Hay fragmentos que queman más que mil páginas enteras.
El mundo intentó borrar a Safo, pero su voz sigue chisporroteando entre las cenizas—afilada, íntima y todavía peligrosa.