En este día: Dies Nefastus—Roma contiene el aliento
7 de septiembre en el calendario romano: hoy no hay votos, ni juicios, ni negocios nuevos—es dies nefastus.

Joachim Patinir — "The Penitence of Saint Jerome" (ca. 1515), public domain
El calendario romano lo paraliza todo.
En días como el 7 de septiembre, la vida oficial en Roma se congela. Los magistrados no pueden reunir al Senado, no hay votaciones públicas y los juicios se quedan a medias. Ni siquiera los criminales reciben sentencia—ese día está prohibido para los asuntos de mortales.
Una superstición con dientes afilados.
Los romanos creían que los dies nefasti pertenecían a los dioses. Empezar cualquier negocio en uno de estos días era tentar a la desgracia cósmica. Si un sacerdote declaraba el momento desafortunado, hasta el senador más valiente se quedaba en casa esperando que el amanecer trajera permiso divino.
En un dies nefastus, la ciudad se calla. Los dioses reclaman el día y cierran tribunales y asambleas. Los romanos pisan con cuidado—malos augurios y asuntos pendientes flotan en el aire.