La extraña muerte de Rómulo
Rómulo desaparece en medio de una tormenta, dejando a sus senadores en círculo, atónitos.

Kallimachos — "Marble relief with a dancing maenad" (ca. 27 BCE–14 CE), public domain
Trueno, luego silencio.
Cuenta la leyenda que Rómulo, primer rey de Roma, convocó una asamblea en el Campo de Marte. Una tormenta repentina partió el cielo—trueno, oscuridad, cortinas de lluvia. Cuando escampó, Rómulo ya no estaba. Solo quedaba un círculo de senadores boquiabiertos.
¿Dios o víctima?
Algunos romanos juraban que el rey había sido llevado al cielo por Marte, su padre divino. Pero otros susurraban algo más turbio: que los senadores, hartos de Rómulo, lo mataron y descuartizaron, escondiendo los restos bajo sus togas.
La ciudad guarda su secreto.
Nunca apareció el cuerpo. Rómulo se volvió leyenda—mitad dios, mitad advertencia. En Roma, hasta un rey podía desaparecer sin dejar rastro, y el poder siempre tenía más de una versión.
El fundador de Roma no murió en la cama—se esfumó, y puede que sus propios senadores lo despedazaran en el caos.