Un día como hoy: Castigos bajo el sol romano
16 de julio en Roma: el sol aplasta, el aire no se mueve—y a los carceleros les importa poco el sufrimiento de sus presos.

Pieter Bruegel the Elder — "The Harvesters" (1565), public domain
El calor como castigo en la ciudad de piedra.
A mediados de julio, la prisión del Tullianum—la celda más antigua de Roma—apesta a sudor y sangre. Los presos, abandonados en la oscuridad y el aire sofocante, sufren más por la temporada que por los guardias. Los antiguos cuentan cómo sacaban cuerpos arrastrados, vencidos por el golpe de calor.
Sin piedad en los días caniculares de Roma.
Los grilletes de hierro, bajo el sol, pueden quemar la piel. Algunos carceleros romanos dejaban a los presos expuestos como humillación extra—no había ley que protegiera del clima. En una ciudad obsesionada con el orden, a veces el peor juez era el propio verano.
El verano en Roma era más que calor. Era la temporada en que los castigos dolían más: grilletes de hierro y celdas de piedra se convertían en instrumentos de tortura, sin necesidad de látigos.