Cumpleaños y Días de Nombre en Roma
Los niños romanos no celebraban siempre su cumpleaños real. Festejaban el día en que recibían su nombre—con ceremonia y banquete.

Paolo Veronese (Paolo Caliari) — "Mars and Venus United by Love" (1570s), public domain
La verdadera fiesta de cumpleaños romana
Los niños romanos no soplaban velas ni comían tarta cada año. Esperaban al 'dies lustricus'—el día en que recibían su nombre. Ese era el momento en que un nuevo romano era oficialmente bienvenido al mundo.
Un nombre, un amuleto, un banquete
Ese día, los padres reunían a la familia, hacían sacrificios y colgaban una bulla—un amuleto—al cuello del niño para protegerlo. Las niñas recibían su nombre al octavo día, los niños al noveno. Para la mayoría, esa era la única celebración de cumpleaños real.
Solo los emperadores tenían cumpleaños anuales
Los romanos corrientes casi nunca celebraban cumpleaños después de la infancia. Las fiestas anuales eran cosa de la élite imperial. Para todos los demás, el día en que recibías tu nombre era el día en que de verdad llegabas al mundo.
Las fiestas de cumpleaños eran raras para la mayoría, pero el 'dies lustricus'—el día del nombre—era un hito familiar. Los niños recibían su nombre en el noveno día, las niñas en el octavo, con regalos, un amuleto bulla y sacrificios. Solo la élite imperial hacía fiestas anuales; para el resto, el día en que tu nombre te hacía real era el que contaba.