Los relojes de agua que cronometraban la justicia ateniense
En un tribunal ateniense, tu destino podía depender del goteo de un reloj de agua.

Unknown — "Terracotta squat lekythos (oil flask)" (5th century BCE), public domain
Juicios cronometrados
En la Atenas antigua, un caso podía durar solo minutos. Una clepsidra de barro goteaba mientras los oradores se apresuraban con sus argumentos. Sin excepciones: cuando se acababa el agua, se acababa tu tiempo.
¿Por qué tan estrictos?
Los atenienses confiaban en jurados de cientos, pero temían los discursos interminables y los sobornos. Los relojes de agua forzaban la equidad y la rapidez. Los arqueólogos han encontrado las clepsidras originales—aún manchadas por los minerales del pozo.
Los juicios en la Atenas antigua tenían tiempo contado, medido por un reloj de agua de barro llamado clepsidra. Nada de discursos eternos—cuando se acababa el agua, se acababa tu turno, hablaras o no. Justicia al minuto, no a la hora.