Hoy: Atenas hierve habas para Apolo
Principios de junio en Atenas: la ciudad huele a habas hirviendo—una procesión avanza hacia el templo de Apolo, ramas alzadas sobre las cabezas.

Jacques Louis David — "The Death of Socrates" (1787), public domain
Ramas de olivo y calderos burbujeando
A principios de junio, los atenienses celebraban Pyanepsia—la fiesta de Apolo. Los niños llevaban eiresione, ramas de olivo adornadas con fruta seca y lana, hasta el templo. Ofrecían un pote de habas y cereales hirviendo al dios—un recuerdo de épocas duras, cuando solo lo que crecía salvaje podía salvar a una ciudad hambrienta.
Habas para sobrevivir, cantos para Apolo
La fiesta conectaba Atenas con el mito: Teseo, al volver de Creta, hirvió la primera olla tras escapar del Minotauro. Incluso en tiempos de paz, los atenienses recordaban el hambre y pedían abundancia futura. El aroma de las habas y el brillo de las hojas de olivo ataban a la ciudad con su pasado y su esperanza.
La fiesta de Pyanepsia honraba a Apolo con un caldero de habas y ramas de olivo. Era supervivencia, memoria y esperanza de cosechas nuevas.