Praxiteles, el escultor que hizo respirar al mármol
Desveló a una diosa desnuda, tan real que decían que su piel suspiraba con la brisa.

Praxiteles, Sculptor Who Made Marble Breathe, public domain
Afrodita baja del pedestal
Desveló a una diosa desnuda, tan real que decían que su piel suspiraba con la brisa. Era la Afrodita de Praxiteles—escandalosa, magnética, adorada casi como una mujer viva.
Esculpir el deseo y el escándalo
En la Atenas del siglo IV a.C., las estatuas mostraban dioses rígidos y vestidos. Praxiteles lo rompió todo: su Afrodita de Cnido posaba recatada, desnuda, el mármol brillando. Peregrinos llegaban desde Asia Menor solo para verla. Los sacerdotes cerraban el templo por la noche, para que la adoración no se fuera de las manos.
Piedra, carne y susurros
Por primera vez, el arte borró la línea entre humano y divino. Se contaban historias de hombres que se enamoraban de la estatua. Praxiteles nunca pidió perdón—dejó que el mármol respirara.
Praxiteles se atrevió a lo que ningún artista griego: esculpió a Afrodita desnuda, con curvas de mármol casi suaves al tacto. En un mundo obsesionado con la modestia, la Afrodita de Cnido atrajo colas de visitantes y rumores nocturnos. Los sacerdotes cerraban el templo para que nadie se acercara demasiado. La piedra se volvió carne, y el escándalo no tardó.