Praxiteles: el escultor que se atrevió a mostrar a la diosa desnuda
Los atenienses se quedaron sin aliento cuando cayó el telón: Afrodita, tallada desnuda, la piel de mármol casi respirando.

Unknown — "Bronze mirror with a support in the form of a draped woman" (mid-5th century BCE), public domain
Una diosa sin velo
Cuando los ciudadanos de Knidos desvelaron la Afrodita de Praxiteles, lo que los escandalizó no fue la tela, sino su ausencia. Jamás un escultor griego se había atrevido a mostrar a una diosa completamente desnuda, con la mano tapándose apenas, las curvas de mármol al descubierto.
Belleza a riesgo de escándalo
Durante siglos, las diosas en el arte griego aparecían vestidas, distantes e intocables. Praxiteles rompió la tradición, mezclando divinidad y deseo. Algunos lo acusaron de sacrilegio. Pero peregrinos y poetas llegaron desde Asia Menor solo para ver la estatua, y Knidos se hizo rica con el tráfico.
Una idea demasiado poderosa para volver a ocultarse
La Afrodita de Knidos se convirtió en modelo de copias e imitaciones sin fin. El escándalo se apagó, pero la influencia quedó. El arte griego—y luego el romano—ya nunca volvería a esconder la belleza tras un velo.
Praxiteles se jugó el escándalo y el aplauso al esculpir el primer desnudo femenino a tamaño real—y encima, de una diosa—para la ciudad de Knidos. Algunos lo llamaron blasfemia. Otros cruzaron el Mediterráneo solo para mirarla. En ese instante tallado, el arte griego cruzó una línea que ya no volvería a cruzar.