La Caza de Piratas de Pompeyo Sale Mal
Pompeyo salió a aplastar a los piratas del Mediterráneo—y terminó viendo a sus propios libertos esclavizados como venganza.

Unknown — "Colorless glass ring stone" (ca. 1st century BCE–3rd century CE), public domain
El cazador, cazado.
En el 67 a.C., Pompeyo tomó el mando para limpiar el mar de piratas. Barrió la costa—naves romanas relucientes persiguiendo galeras deshechas sobre aguas azules. Pero los piratas tenían una última jugada: asaltaron los asentamientos capturados de Pompeyo, secuestraron a sus hombres y los vendieron como esclavos, lejos de casa.
El ciclo de las cadenas.
Pompeyo ganó, al final—miles de piratas encadenados y desfilando por Roma. Pero sus propios libertos se esfumaron en la inmensa maquinaria de los mercados de esclavos, perdidos en el mismo mundo que él intentó destruir. En Roma, el poder siempre corta en ambos sentidos.
Persiguiendo piratas, el mayor general de Roma acabó cara a cara con la misma crueldad que juró erradicar.