Frínico: El dramaturgo censurado por decir la verdad
El público de Atenas rompe a llorar. La ciudad multa al dramaturgo por mostrarles demasiado dolor.

Unknown — "Marble grave stele of a little girl" (ca. 450–440 BCE), public domain
Demasiada verdad sobre el escenario
Frínico presenta 'La toma de Mileto'. Los atenienses ven a los actores llorar por sus hermanos perdidos, su ciudad arrasada. Las heridas de la conquista persa siguen abiertas—y al final del coro, el público solloza en voz alta.
Multado por decir la verdad
La ciudad responde, no con aplausos, sino con rabia y dolor. Los jueces del festival le imponen a Frínico una multa enorme y prohíben que la obra se represente de nuevo. La tragedia, resulta, también tiene límites—aun en una democracia famosa por el debate.
El arte como campo de batalla
El guion de Frínico se perdió, pero su huella quedó. Cruzó la línea entre entretenimiento y trauma, obligando a los atenienses a mirar de frente el precio de la guerra. A veces, una obra duele más que una lanza.
Su obra fue demasiado real—el primer caso conocido de arte censurado no por mentir, sino por ser honesto.