Pericles, la peste y un funeral
Mientras la peste arrasaba Atenas, Pericles se plantó ante los dolientes—escondiendo su propia desesperación tras palabras de esperanza.

Trachones Workshop — "Terracotta krater" (ca. 725 BCE), public domain
Peste y oratoria.
La peste se colaba por Atenas, dejando cuerpos apilados en calles y templos. En el 430 a.C., Pericles se puso frente a los muertos de la ciudad—con la tarea de inspirar a una multitud que había perdido hijos, padres, vecinos.
Palabras contra la oscuridad.
Tucídides recoge el discurso de Pericles: mezcla de elogio y desafío. Llamó a Atenas 'la escuela de Hélade', negándose a dejar que el miedo definiera la ciudad, aunque hasta sus propios hijos morirían pronto por la enfermedad.
Tras las palabras, solo silencio.
La peste mató a un cuarto de la ciudad—includingo al propio Pericles, poco después de su discurso. Sus palabras sobrevivieron. La mayoría de quienes las escucharon, no.
A la sombra de la muerte masiva, Pericles pronunció su famosa Oración Fúnebre, defendiendo la grandeza de Atenas incluso mientras veía caer a la ciudad—y a su propia familia—por la peste.