Dulces despedidas: pasteles de miel para los muertos
Antes de entrar a una tumba, los griegos dejaban pasteles de miel para los espíritus—comida para el viaje al más allá.

Paul Gauguin — "Ia Orana Maria (Hail Mary)" (1891), public domain
Pasteles de miel sobre la tumba
Antes de entrar en las tumbas, los antiguos griegos dejaban pequeños y dulces pasteles de miel en la entrada o directamente dentro. No era postre—eran un soborno comestible para los dioses de abajo.
Un tentempié para Hades y Perséfone
En tumbas por toda el Ática, los arqueólogos encuentran restos endurecidos de pasteles redondos, a menudo con marcas de monedas. Se dejaban para Perséfone y Hades, para allanar el camino del alma—o al menos comprar un poco de misericordia para el difunto.
Excavaciones cerca de Atenas y por todo el mundo griego han encontrado pequeños pasteles de miel enterrados con los muertos. No eran simples dulces—eran ofrendas para Perséfone y Hades, pensadas para suavizar su juicio en el inframundo. La costumbre duró siglos, reflejando los miedos y esperanzas de la vida después.