Pasos elevados: el truco romano para el tráfico
Entra en Pompeya y verás bloques de piedra sobresaliendo en mitad de la calle—los pasos de cebra de la antigua Roma.

baron François Gérard — "Madame Charles Maurice de Talleyrand Périgord (1761–1835)" (ca. 1804), public domain
Cruzar Pompeya—sin mancharse de barro
Entra en Pompeya y verás bloques de piedra sobresaliendo en mitad de la calle. No son escombros ni columnas caídas—son pasos peatonales.
Ingeniería romana para calles sucias
Los pasos elevados romanos tenían su razón: las calles de la ciudad se inundaban de lluvia, excrementos de animales y aguas sucias. Las piedras permitían cruzar sin ensuciarse los pies, y los huecos dejaban pasar los carros. Las rodadas, aún grabadas en el basalto, muestran cuántos carros pesados retumbaban por ahí.
Los romanos diseñaron sus calles con bloques para calmar el tráfico: piedras gigantes a intervalos para que los peatones cruzaran sin pisar porquería, pero los carros pudieran pasar entre ellas. Hoy siguen ahí las huellas de miles de ruedas de madera, marcadas entre las piedras.