Un Día Como Hoy: Julio Abrasador en Atenas
Mitad de julio en Atenas: el aire vibra, las cigarras chillan y la ciudad se cuece sobre piedra.

Unknown — "Amphora Vase" (1723–35), CC0
Sudor, piedra y silencio al mediodía.
Atenas en julio se volvía dura. El sol golpeaba el mármol blanco y la tierra apisonada. Al mediodía, hasta el Ágora se vaciaba: los tenderos cerraban sus puestos y solo perros y mendigos se atrevían a desafiar el resplandor.
El verano: la estación más lenta de la ciudad.
Los campos se marchitaban, los pozos bajaban y las casas se cerraban contra el calor y el polvo. Las familias que podían permitírselo abandonaban la ciudad en busca de aire fresco en las colinas, o se refugiaban en patios sombreados, esperando la brisa de la tarde.
Para estas fechas en el calendario griego, el calor era implacable. La vida se ralentizaba, los mercados quedaban vacíos al mediodía y los atenienses buscaban sombra o huían a las colinas, esperando que el mundo se enfriara.