Un día nefasto en las Cerealia
11 de abril: En pleno festival de Cerealia, los romanos trataban este día como 'nefas': nada de asuntos públicos, solo ofrendas y un silencio inquietante.

On This Day: The Nefastus Day of Cerealia, public domain
Nada de negocios, solo ofrendas.
El 11 de abril caía justo en el corazón de las Cerealia, la fiesta de Roma para la diosa del grano, Ceres. Pero no todo era fiesta. Los calendarios antiguos marcaban este día como 'nefas', un tiempo en que la vida pública se congelaba. Tribunales cerrados. Ni una asamblea. Hasta los políticos bajaban la cabeza.
Aplacar a la diosa en silencio incómodo.
En vez de bullicio, los romanos llevaban grano, miel y vino a los templos de Ceres—buscando su favor para la cosecha. Por muchos juegos y carreras que tuviera el festival, el silencio de hoy era una advertencia: si faltabas al día 'nefastus', te arriesgabas a la ira de la diosa—y quizá a una cosecha perdida.
En medio del bullicio por Ceres, el 11 de abril era un día en que todo se detenía. Ni juicios, ni reuniones, solo rituales privados y ese miedo antiguo a enfadar a la diosa.