Hoy: Florecen las viñas en Atenas
Mitad de mayo en Atenas: el aire pesa con el olor a flor de vid silvestre—por todas partes, la promesa de vino nuevo.

Persephone Painter — "Terracotta bell-krater (bowl for mixing wine and water)" (ca. 440 BCE), public domain
Las uvas avisan con perfume.
A mediados de mayo, Atenas vibra con el zumbido verde de las viñas en flor. Las colinas alrededor de la ciudad lanzan un aroma dulce, casi embriagador, que se cuela por las calles estrechas. Los viejos miran al cielo, rezando por un sol suave—no ese calor que puede quemar la promesa antes de que madure.
El futuro del vino, decidido en una semana.
La vida ateniense gira en torno al vino—sacrificios, banquetes, sed a secas. Pero basta una helada, una plaga, y en otoño la ciudad brindará a los dioses con poco más que vinagre. Durante una semana, la primavera se tambalea entre la abundancia y la escasez.
Este momento es el giro delicado del año—cuando la cosecha, y cada copa ateniense, dependen del capricho del clima.