Máquinas expendedoras de agua sagrada en templos romanos
Las primeras máquinas expendedoras del mundo no daban snacks—en la antigua Roma, repartían agua sagrada.

Unknown — "Marble Statue Group of the Three Graces" (2nd century CE), public domain
Echa una moneda, recibe agua sagrada
Las primeras máquinas expendedoras surgieron en el Egipto romano—daban dosis justas de agua sagrada en los templos. Nada de patatas ni refrescos, solo unas gotas de lo divino. Pagabas por una bendición, no por un antojo.
El ingenio de Herón de Alejandría
Herón de Alejandría, ingeniero griego en el Egipto romano, inventó una máquina de monedas en el siglo I d.C. Metías una moneda y un sistema oculto de palancas abría una válvula, soltando justo el agua necesaria para el rito—garantizando juego limpio en el templo.
En templos egipcios bajo dominio romano, los visitantes echaban una moneda en una ranura metálica. El peso activaba una palanca y soltaba un chorro medido de agua sagrada. Las inventó el ingeniero Herón de Alejandría para que nadie se llevara más de la cuenta. ¿Sin suelto? Sin bendición.